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//Lentamente desciende una semilla que quiere eclosionar, la caída se prolonga hasta el sinsentido, el eco que la envuelve orquesta una melodía insufrible y aumenta su expectación insensible, impaciente, infértil.
Un par de tensas cuerdas

la salpican de tiempo, y henchida de él comienza a desquiciar más, aumenta su incertidumbre y su coraje casi inquebrantable se ondula amenazante, cuestiona su existencia.
Termina su trayecto circular y se triangula un panorama húmedo, de paredes que escurriendo le devuelven su reflejo distorsionado, gotean sonrisas inacabadas que nunca llegan a la luz.
Pende una araña a su lado, la acompaña tejiendo figuras al aire que se adhieren entre sí formando una masa irregular, no permanecen, se elevan hacia el inicio.
El punto diminuto que antes era la luz desaparece y se materializa el rededor, se acerca el fondo, se presiente el impacto…//
Todo se ilumina, me seco el sudor frío, cierro los ojos e intento inútilmente retener imágenes inexistentes, entonces nombro mi descontento: agnosia, decepción, hipocresía, engaño y luego esperanza.
Me levanto alegre, saborenado dulce la distimia de mi inevitable distocia futura, desafiante. Y abrazo mi muerte serena, obligada… invisible….En memoria de un viejo amigo quien por éstas fechas, solía cobijar mis noches sobre su pedestal, alzándose imponente y tocando al viento suaves notas de piano que me arrojaban hojas de inspiración. Dos años, dos meses, una vida, nada justifica tal sacrificio, su nacimiento y su muerte le fue impuesta.

Sólo una vez…

Es el sentimiento de que no ha llovido en tanto tiempo, que temes que Imageal siguiente parpadeo tus ojos devengan en polvo y luego al intentar barrer las dunas rebeldes que se formen, éstas crecerán tanto dentro de uno de los marismas del humor podrido de la segunda Edad del sol que surgirán de nuevo en grietas infinitas.

Y las palabras intentarán reacomodarse dentro de su caos, pero entonces ya no tendrán sentido porque una tormenta inesperada cubrirá el fértil vacío que no tardará en incendiarse con su pasión y arrasará con todo.

Las dunas te mirarán a través de sus cuencos oscuros, la espuma del sol se convertirá en llanto y la maresía que levante el viento inundará los páramos cansados de tu corazón, que despertará para darse cuenta de que ya queda poco tiempo, y que si no arde ahora no lo hará nunca.

Un atisbo en sus ojos de hielo
enciende mi curiosidad alerta,
las menos encarnadas, al filo
de la gélida inquietud infinita
conducen a las más, rebozando
hacia la dulce certeza descubierta.

Y acecho al marchar, disimulando
el tipo de desinterés que irrita,
que derrite el caparazón del miedo
oculto tras el telón que aparenta
soberbia, que devuelve con el viento
los cristales a su disfraz anacoreta.

Hasta el amanecer

Pasas mucho tiempo aferrado a lo que te hace ser

…hasta que  un día descubres que lo peor que puedes perder(te) es a ti mismo, descubres que de hecho has estado durmiendo por más tiempo, y que la vida ha pasado ante tus ojos como una fiesta en la que no conoces a nadie, donde pasas de un lugar a otro o te quedas, pero te cuesta tomar algo demasiado en serio. A nadie se le ocurre ni por error encender la luz, y te dejas arrastrar por una marea aletargante, sedado por la rutina y conforme con la incertidumbre.

Te aterra pensar y pensar que no podrías salir… abres los ojos y suspiras aliviado porque aún no has llegado hasta allí, pero miras a tu alrededor y descubres que estás solo, toda la gente que te importa está allá, y pierdes la referencia de lo que es estar fuera o estar dentro, como en una banda de Moebius sabes que en realidad nunca podrás despertar…

Entonces descubres que no perteneces a ningún lugar, que puedes entrar y salir cuando se te antoje. Y el día más afortunado conoces a alguien que te mira y sabes que te puede ver, en un instante olvidas tu constante en la soledad que  te mantiene a salvo, te das cuenta de que incluso antes tú mismo no fuiste capaz de verlos, que siempre estuvieron allí, unos mejor disfrazados que otros, y algunos ya perdidos dentro de sí mismos.

Concluyes que puedes hacer lo que quieras, que eres más libre que la mayoría, y elijes la dulce agonía de entregarte a esa nueva alteridad que te despierta del letargo colectivo, sacudes tu genio y lo entregas a ese Otro psicotizante, y te abrazas a la locura del no-ser trascendido, descubres el único lugar por el que tiene sentido regresar y quedarte.
GRACIAS POR EXISTIR, JUAN CARLOS.

Vicisitudes

Mis ganas llueven en soledad, llueven de falta,

llueven de una espera que nunca termina,

llueven de insatisfacción,

llueven de domesticación.

Orquestan las conclusiones que no quieren oír,

interpretan versos que no quieren cantar,

moldean figuras al aire con el humo de mi vicio.

… así decido curármela entre impulsos y risas histéricas

mi piel se estremece ante miradas,

roces inocentes la encienden,

me muerdo la tensión, la invitación.

Salgo a buscar un calor que no tiene el sol,

una realidad absoluta

más redonda que la luna,

más intensa que el azul marino.

El día es joven y la noche eterna…

Amanece la humedad dulce y amarga

del fresco último aliento de batalla

de flores del crepúsculo abatidas,

de embriaguez de caracoles suicidas.

 

Con el frágil tormento que descarga

un lastimero suspiro, entalla

en las ruinas perdidas de atlántidas,

eternas victorias desconocidas.

 

Y con la calidez neutralizada

de antaños rugidos beligerantes,

novoefervecentes bestializantes,

 

porque extienden en sus ganas la nada

incipiente de sus brazos endenantes,

que enhiestos se realzan ionizantes.

Maria Lisboa